lunes, 31 de octubre de 2011

Conferencia de Walter Astrada

Blog Periodismo para Periodistas
La segunda y última conferencia a la que asistimos fue la de Walter Astrada, fotoperiodista argentino que ha sido galardonado con el prestigioso premio World Press en tres ocasiones. Astrada, a pesar de ser conocido por retratar la situación de países o regiones en conflicto, no se considera un fotógrafo de guerra, se considera un fotoperiodista que simplemente quiere dar testimonio de las atrocidades que se comenten en distintas partes del mundo y provocar una reacción en las personas que las ven, reacción que lleve a la acción de presión a los gobiernos o a la ayuda humanitaria.

La conferencia fue planteada por el interlocutor de una manera bastante original. En lugar de preparar unas ideas y desarrollarlas en un discurso, como hizo Pepe Baeza unos días atrás, Astrada optó por mostrar sus distintos proyectos fotográficos y que la audiencia preguntara al final de cada uno de ellos. Así, Walter expuso primero sus fotos de alzamientos y enfrentamientos políticos en lugares como Congo, Madagascar, Kenia o Haití. Las fotografías son crudísimas, muy violentas, un testimonio demoledor de las situaciones de estos distintos países en esos momentos concretos. No faltaron preguntas sobre el morbo en este ámbito fotográfico, el uso de la cámara de Astrada (muy simple pero muy efectivo) y el papel del fotoperiodista y la manera en la que lo desempeña en las zonas de conflicto.

Después de este proyecto centrado en la violencia, Astrada nos presentó su todavía incompleto proyecto sobre la violencia contra la mujer. Explicó que es un proyecto en el que elige un país de cada continente para elaborar un reportaje sobre la violencia contra el sexo femenino, un proyecto interesantísimo del que todavía quedan dos reportajes, el de Europa (el país elegido es Noruega, curiosa elección) y el de Oceanía. Nos mostró los ya realizados en Congo, Guatemala e India, los tres llenos de imágenes impactantes que muestran la realidad de unos lugares en las que las mujeres todavía son tratadas como animales de compañía. Sobre este proyecto, Astrada explicó cuales eran los motivos por los que decidió ir a los países elegidos y como trazaba su hoja de ruta y preparaba su viaje.

No recuerdo si la conferencia fue corta o es que pasó volando, porque creo que todos los que asistimos salimos muy animados a pesar de haber visto barbaridades en la pantalla de ordenador, pensando que con gente como Walter Astrada da gusto hablar, y que el mundo sería mucho mejor si hubiera más personas comprometidas como él, dispuestas a perder la vida con tal de mandar un mensaje a los indiferentes ciudadanos.

Conferencia de Pepe Baeza

Flickr de Juan Simó
La semana del 26 al 30 de Septiembre, los ciudadanos murcianos tuvimos la oportunidad de disfrutar de talleres y conferencias enclavados en las Jornadas de Fotoperiodismo, que se celebraron por sexta vez. Esta edición, organizada por la Asociación de Informadores Gráficos de la Región de Murcia, nos ha permitido tener en la ciudad a figuras tan destacadas dentro del mundo del fotoperiodismo como Pepe Baeza, redactor jefe de fotografía de La Vanguardia, o Walter Astrada, ganador de tres premios Word Press.

La conferencia de la que nos ocupamos en esta entrada es la de Pepe Baeza, que no resultó ser muy académica y técnica, como en principio pensaba, sino que fue muy directa y tocando temas que no solo incumben a los fotoperiodistas, sino a todos los trabajadores del ámbito periodístico. El tema en el que más insistió en su discurso fue el del papel fundamental del fotoperiodista, el de dar testimonio de la realidad, que cada vez parece más prescidible, sobre todo en estos tiempos de crisis en los que las redacciones ahorran en todos los campos posibles. Podría haber sido un mensaje victimista, pero Baeza puso las evidencias sobre la mesa, por ejemplo, al exponer el motivo por el que una revista de fotografía crítica no contaría con casi ningún anunciante.

Después, Baeza hizo un repaso por las principales etapas del fotoperiodismo en la prensa. El valenciano considera que la época dorada de esta profesión se sitúa entre los años cincuenta y sesenta, mientras que el periodo de decadencia desde el cual llegamos a la situación actual empieza en los años ochenta, cuando el mercado fotográfico empieza a cerrarse, a la vez que comienza el auge del ultraconservadurismo impulsado por Reagan. Según Baeza, era necesario desprestigiar la imagen para que los ciudadanos no pensaran en los problemas del mundo, y aquí es donde empezó la separación entre medios y fotoperiodistas, hasta llegar a la situación actual en la que incluso son mal vistos en las redacciones.

También criticó la labor de algunos fotógrafos cuando hacen su trabajo, por lo que enumeró los pasos a seguir por todo buen fotoperiodista para obtener un buen reportaje (documentación, elaboración de plan de trabajo, selección de fotos, etc.). Pepe Baeza se pronunció sobre algunos temas claves de la profesión en la actualidad, como el arte fotográfico, que considera peligroso para el fotoperiodismo, y que calificó como "la fotografía de los ricos". También comentó el papel del periodismo ciudadano en la sociedad actual, que le parece necesario en momentos determinados pero no debe desplazar el verdadero periodismo, el debate sobre el papel o lo digital, o de la posible sustitución de la fotografía por el vídeo. Es muy interesante su última apreciación sobre este tema: "si el vídeo consigue un poder testimonial mayor que el de la fotografía habría que apostar por él".

Por último, después de las preguntas de compañeros de profesión murcianos, el interlocutor nos animó a ejercer la profesión, aunque tenga un futuro bastante incierto. Pero eso es lo bonito de esta profesión, que nadie la hace por dinero o fama, sino por, digámoslo así, amor al arte.

domingo, 30 de octubre de 2011

Práctica fotográfica 1 - Diego

Durante esta práctica, los alumnos de la asignatura debíamos hacer una serie de fotos que cumplieran ciertos requisitos técnicos de enfoque, iluminación, velocidad de obturación, etc. Estos son los resultados. No son mis mejores fotos, y he de argumentar en mi defensa que la cámara tenía vida propia y oscurecía o aclaraba bastante las fotografías al cambiar la velocidad de obturación (hasta el punto de verse completamente blancas o negras si ésta era muy alta o muy baja). Esto es lo más potable que he conseguido sacar:

5 fotos idénticas pero con distinto ISO:


5 fotografías idénticas, una correctamente expuesta, dos sobreexpuestas (+1, +2) y dos subexpuestas (-1, -2):



2 fotografías parecidas, una con la máxima produndidad de campo posible y otra con la mínima:

 

3 fotografías que capten el movimiento: 

  
3 fotos que congelen el movimiento:


*A partir de aquí, y debido a problemas técnicos, las fotos no están maquetadas. Disculpad las molestias.

5 fotos con el mismo balance de blancos pero diferentes luces: (Todas las fotos están hechas con un ISO 200)






5 fotos con la misma luz pero diferente balance de blancos:






5 fotografías con diferente ISO y diferentes condiciones lumínicas:







sábado, 22 de octubre de 2011

Vitoria, Capital Mundial del Fotoperiodismo

César Lucas, con algunas fotos de su exposición.
Autor: L. Rico
Desde ayer y hasta el 11 de diciembre, Vitoria-Gasteiz es la capital mundial del Fotoperiodismo. Así lo ha decidido el proyecto Periscopio, que ha elegido por sexta vez consecutiva a la ciudad vasca para su muestra anual de fotoperiodismo. Durante estos días, a lo largo de la ciudad se podrán ver doce exposiciones de fotoperiodismo, que en total supondrán unas setecientas fotografías. "Es el resultado de ensamblar el trabajo de los más jóvenes y los temas y puntos de vista más novedosos con las fotografías de los maestros del fotoperiodismo", afirma Paco Valderrama, el director de Periscopio.

Destaca en la muestra, por un lado, la exposición El oficio de mirar, una retrospectiva a la obra de César Lucas, que durante cinco años fotografió la realidad del franquismo y la Transición. Por otro, es igualmente destacable el espacio que se dedicará en la muestra al mejor fotoperiodismo mundial, pues entre las 12 exposiciones de la muestra encontramos una con las 163 fotografías seleccionadas por el World Press Photo como las mejores de 2010. Se trata de una recopilación de instantáneas de sesenta y dos reporteros y de más de veinte países.

En esta muestra, sin embargo, se deja entrever cierto pesimismo por el futuro de la profesión. Valderrama insiste en que la profesión ha de resistir, pues pese al cierre de revistas y a las cada vez peores circunstancias laborales, "siguen apareciendo reportajes sensacionales".

Fuente: El País.

lunes, 17 de octubre de 2011

Walter Astrada en las Jornadas de Fotoperiodismo

Astrada durante una conferencia (Fotograía: J. Calvelo).
Si el lunes 26 pudimos escuchar a un editor de tanto renombre como Pepe Baeza, el jueves 29 de septiembre tuvimos el placer de escuchar una conferencia dada por el conocido fotoperiodista Walter Astrada (buscando su nombre en Google podréis encontrar muchas de sus fotografías, y no tienen desperdicio), ganador del I Premio Nacional de Fotoperiodismo y el World Press Photo 2008.

La estructura de su exposición fue, sin embargo, algo diferente a la de Baeza, ya que el fotoperiodista quiso sobre todo que los asistentes le preguntásemos acerca de lo que nos interesaba en especial de su profesión. Por ello, simplemente nos mostró dos de sus galerías fotográficas más importantes: una sobre conflictos bélicos y otra sobre el maltrato a la mujer en diversos países (repartidos entre los cinco continentes), y a partir de ella los asistentes preguntaron.

Durante el primer turno de preguntas (sobre las fotos de guerra), las preguntas fueron en torno a qué sentía al hacerlas y si corría verdadero peligro, ya que muchas de las fotos eran de primeros planos. Astrada comentó que se siente mucha impotencia, pero siempre era consciente de que estaba allí para fotografiar y que su trabajo era necesario para dar a conocer lo que allí sucedía. Igualmente conscientes de ello eran los implicados, así que normalmente, y salvo alguna ocasión puntual, no encontraba grandes obstáculos a la hora de hacer fotografías. También explicó que no siempre podía tomarse tiempo en hacer la foto que él quería hacer, porque era imposible estar viendo lo que ocurría sin ayudar.

También apuntó algo que le dijeron nada más llegar al lugar de conflicto: "si ves que a alguien le apuntan con un arma, baja la cámara, porque puede que le disparen si estás enfocando". Sobre la pregunta de qué respondería a aquellos que pueden pensar que sus fotos son demasiado sensacionalistas o que buscan el morbo, el fotógrafo simplemente opina que sus fotografías son necesarias: que es necesario mostrar la crudeza de lo que ocurre y que sería muy triste que esas imágenes sólo fuesen capaces de suscitar morbo en quienes las ven.

Las preguntas sobre las fotos de la violencia de género fueron básicamente cómo se ponía en contacto con las víctimas, si éstas colaboraban de buena gana y cómo se financiaba los reportajes. Walter Astrada explicó que normalmente se informaba a través asociaciones de mujeres que le señalaban en qué lugares tenían lugar los conflictos y con qué mujeres debía contactar. Las mujeres que protagonizan las fotos de los reportajes normalmente colaboraban de buena gana, según contó el fotoperiodista, ya que todas eran muy conscientes de la importacia que podía tener la difusión de sus problemas.

Nos contó por último que la financiación corría normalmente de su bolsillo, aunque solía contar con la ayuda de becas y dinero que ganaba con algún premio. Uno de los asistentes preguntó si seguía en contacto con las mujeres a las que había fotografiado, a lo que Astrada respondió que no en la mayoría de los casos, debido al gran número de casos que había retratado, aunque en algunos caso de gran implicación personal o proximidad si que seguía informado de la situación. No cabe duda de que el trabajo de Walter Astrada es impecable y digno de admirar, pero también lo es él como profesional del periodismo y como persona. La conferencia fue inspiradora y reveladora a partes iguales.

domingo, 16 de octubre de 2011

Pepe Baeza en las Jornadas de Fotoperiodismo

Fuente: barcelonaphotobloggers.org
El pasado septiembre, durante la semana del 26 al 30, se celebraron en Murcia las sextas Jornadas de Periodismo, organizadas por la Asociación de Informadores Gráficos de la Región de Murcia. Durante las mismas, el editor gráfico Pepe Baeza y el fotoperiodista Walter Astrada dieron sendas conferencias sobre la profesión a las que los estudiantes de la asignatura acudimos como parte de las actividades prácticas de la asignatura.

Pepe Baeza es, desde 1990 editor fotográfico de La Vanguardia. Durante su conferencia, que tuvo lugar el lunes 26 de mayo, nos habló principalmente de los momentos críticos que atraviesa la profesión, prácticamente en vías de extinción. De hecho, en el tiempo de debate, se le llegó a preguntar si no se encontraba solo en la redacción (a lo que respondió que no, y que sentía sobre todo un fuerte compañerismo con los fotógrafos).

Nos habló de la importancia de la profesión a pesar de lo que se pueda creer, y rechazó el periodismo ciudadano en el sentido de que no se puede estructurar un periódico con imágenes de escasa calidad (a no ser que se trate del último recurso al que puede acudir el medio) e hizo hincapié en la necesidad de no renunciar nunca a la calidad de las fotografías documentales (aunque debe primar siempre el valor informativo).

Para ejemplificar la precaria situación del fotoperiodismo, el editor nos habló del proyecto fallido que emprendió junto a otros fotoperiodistas, la revista Ojo de Pez, en la que se pretendía recopilar semanalmente las mejores fotografías sobre la actualidad. Sin embargo, la falta de anunciantes que creyeran en el proyecto (según parece, no encontraron ninguno), hizo imposible que la revista se editase de forma física más allá del primer número.

Por último, nos dio ánimos, diciendo que la única forma de que la profesión siga adelante es que sigan apareciendo buenos fotoperiodistas que se tomen en serio su trabajo y revaloricen el oficio. También admitió que, si algún día el video se convierte en el único soporte informativo en uso, no podremos más que admitirlo y adaptarnos a los nuevos medios y las posibilidades que ofrecen.