lunes, 17 de octubre de 2011

Walter Astrada en las Jornadas de Fotoperiodismo

Astrada durante una conferencia (Fotograía: J. Calvelo).
Si el lunes 26 pudimos escuchar a un editor de tanto renombre como Pepe Baeza, el jueves 29 de septiembre tuvimos el placer de escuchar una conferencia dada por el conocido fotoperiodista Walter Astrada (buscando su nombre en Google podréis encontrar muchas de sus fotografías, y no tienen desperdicio), ganador del I Premio Nacional de Fotoperiodismo y el World Press Photo 2008.

La estructura de su exposición fue, sin embargo, algo diferente a la de Baeza, ya que el fotoperiodista quiso sobre todo que los asistentes le preguntásemos acerca de lo que nos interesaba en especial de su profesión. Por ello, simplemente nos mostró dos de sus galerías fotográficas más importantes: una sobre conflictos bélicos y otra sobre el maltrato a la mujer en diversos países (repartidos entre los cinco continentes), y a partir de ella los asistentes preguntaron.

Durante el primer turno de preguntas (sobre las fotos de guerra), las preguntas fueron en torno a qué sentía al hacerlas y si corría verdadero peligro, ya que muchas de las fotos eran de primeros planos. Astrada comentó que se siente mucha impotencia, pero siempre era consciente de que estaba allí para fotografiar y que su trabajo era necesario para dar a conocer lo que allí sucedía. Igualmente conscientes de ello eran los implicados, así que normalmente, y salvo alguna ocasión puntual, no encontraba grandes obstáculos a la hora de hacer fotografías. También explicó que no siempre podía tomarse tiempo en hacer la foto que él quería hacer, porque era imposible estar viendo lo que ocurría sin ayudar.

También apuntó algo que le dijeron nada más llegar al lugar de conflicto: "si ves que a alguien le apuntan con un arma, baja la cámara, porque puede que le disparen si estás enfocando". Sobre la pregunta de qué respondería a aquellos que pueden pensar que sus fotos son demasiado sensacionalistas o que buscan el morbo, el fotógrafo simplemente opina que sus fotografías son necesarias: que es necesario mostrar la crudeza de lo que ocurre y que sería muy triste que esas imágenes sólo fuesen capaces de suscitar morbo en quienes las ven.

Las preguntas sobre las fotos de la violencia de género fueron básicamente cómo se ponía en contacto con las víctimas, si éstas colaboraban de buena gana y cómo se financiaba los reportajes. Walter Astrada explicó que normalmente se informaba a través asociaciones de mujeres que le señalaban en qué lugares tenían lugar los conflictos y con qué mujeres debía contactar. Las mujeres que protagonizan las fotos de los reportajes normalmente colaboraban de buena gana, según contó el fotoperiodista, ya que todas eran muy conscientes de la importacia que podía tener la difusión de sus problemas.

Nos contó por último que la financiación corría normalmente de su bolsillo, aunque solía contar con la ayuda de becas y dinero que ganaba con algún premio. Uno de los asistentes preguntó si seguía en contacto con las mujeres a las que había fotografiado, a lo que Astrada respondió que no en la mayoría de los casos, debido al gran número de casos que había retratado, aunque en algunos caso de gran implicación personal o proximidad si que seguía informado de la situación. No cabe duda de que el trabajo de Walter Astrada es impecable y digno de admirar, pero también lo es él como profesional del periodismo y como persona. La conferencia fue inspiradora y reveladora a partes iguales.

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