El ganador del prestigioso WorldPress Photo 2007 fue el fotoperiodista británico Tim Hetherington, en un
reportaje hecho para la revista VanityFair. La fotografía muestra a un joven soldado estadounidense recostado,
cubriéndose la mitad del rostro con una mano, mientras agarra su casco con otra,
mientras su cara refleja el momento de angustia por el que está pasando. La
imagen está tomada en el bunker Restrepo, una base americana situada en el
valle Korengal de Afganistán. Este valle es famoso por ser todo un cementerio
durante la guerra de Afganistán, donde acontecen los combates más duros entre
ambos bandos.
Esta fotografía es un buen preludio
para lo que vendría después de manos de Hetherington, ya que recoge la esencia
de su documental, codirigido por él junto al periodista Sebastian Junger,
titulado Restrepo. En él, se relatan
las vidas del pelotón de soldados que viven en esa zona potencialmente
peligrosa. En esta fotografía escalofriante, vemos al soldado con una expresión
mitad exhausta, mitad perpleja, ambas reforzadas por la mano que le cubre la
mitad de su cara. Obviamente, está cansadísimo después de un día completo de
combate, pero también tiene esa mirada que parece gritar “¿qué hago yo aquí?”,
pregunta que todo soldado se hace en la base de Restrepo. Los detalles técnicos
de la fotografía no tienen mucha importancia, la composición no tiene nada
reseñable aparte de del buen encuadre y el detalle de la mano y la cabeza en
movimiento. Simplemente hay que reseñar la luz de la escena, que hace que el
suelo, la tienda y el soldado prácticamente se fundan. Además de ser una luz
grisácea muy adecuada para esta instantánea, esos colores sepias transmiten
inmediatamente sensación de malestar, incluso de peligro.
Es una imagen crítica como pocas,
un ejemplo de cómo criticar una situación sin palabras, situación que por
desgracia todavía hoy sigue vigente, puesto que esta guerra totalmente estúpida
se está librando todavía, diez años después de su inicio. Ni los soldados,
jóvenes que casi no llegan o superan por poco la edad de votar en su país,
saben que están haciendo ahí. Ya no están luchando por su patria, por lo único
que luchan es por sobrevivir y volver a ver a sus familias algún día. Esta
fotografía es todo un hito en la carrera de Hetherington, que tristemente
falleció el pasado 20 de abril, a la edad de cuarenta años, mientras cubría la guerra Libia,
alcanzado por fuegos de mortero. Siempre nos quedará su trabajo para
recordarle.

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