sábado, 17 de diciembre de 2011

"La sombra del iceberg"

La sombra del Iceberg expone las controversias surgidas en torno a una de las fotografías más famosas de la historia tomada en nuestro país durante la Guerra Civil: El miliciano.

El documental propone una investigación que cuestiona la veracidad de la mítica imagen de Robert Capa y transcurre por distintas vías: 

La primera y más importante, referente a la anatomía de la foto; la segunda, establece un concienzudo análisis histórico; y la tercera, consecuencia de esta última, pone en tela de juicio el rigor de las distintas declaraciones y documentos encontrados. Es decir, el análisis del análisis.

El informe del anatómico-forense no deja lugar a dudas: “Estoy convencido moralmente de que se trata de dos hombres distintos”. A pesar de la sombra y el extraño gesto del rostro, si uno mira con detenimiento, encuentra bastante evidentes las diferencias físicas entre el miliciano muerto y Federico Borrell, especialmente en las partes de los labios, dientes y manos. A esto hay que añadir que la posición resulta confusa y antinatural dada la dirección y la potencia de los impactos de bala.

Por si esto fuera poco, gracias a una foto de Federico Borrell tomada en el 37, queda demostrado que ya era “todo un hombre” (en palabras del médico) mientras que el guerrillero retratado de tan singular forma, según el forense, a penas rondaría la edad de veintidós.

Dada la luminosidad de la escena, los investigadores concluyen en que la fotografía fue tomada en torno a las 9 de la mañana y no a las 5 de la tarde como explica la versión oficial. Es más, la foto pudo haberla tomado Gerda Trado, que se encontraba con él en ese mismo instante y compartían cámara.

El miliciano, de Robert Capa
El rigor histórico de la versión oficial se sustenta únicamente en un familiar que, por mera intuición, identifico a Borrell como el miliciano muerto. A través de la prensa de la época, la comparativa de imágenes, toda la documentación encontrada y las contradicciones en las versiones de la agencia Magnum y los biógrafos de Capa, se hace fácil concluir, al menos, en que ese miliciano sigue siendo anónimo y que su pose justo antes de tocar el suelo pudo ser escenificada o retocada de algún modo.

El documental aglutina distintos datos y pruebas sin la intención de desacreditar al ya suficientemente reputado fotógrafo francés, sino, más bien, lo hace desde el respeto y en aras de esclarecer los hechos en torno a una de las fotografías más míticas y representativas de la historia del fotoperiodismo, de España, de la Guerra y, al fin y al cabo, del mundo.

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