A Stalin se le ha llegado a considerar como el anticristo,
posiblemente su reinado fue más terrorífico incluso que el de Hitler, por
duración y por como llegó al poder, quitándose de en medio al favorito de su
antecesor Lenin mediante medios muy discutibles. También podemos decir que uno
de sus hobbies era la manipulación fotográfica. Eliminó casi todo rastro de su
rival por el poder Trotsky en las imágenes, pero sin duda la que mejor refleja
su personalidad es esta. En la original, vemos a Stalin paseando en primer
plano, acompañado por un comisario que se sitúa a su izquierda. Este comisario
es eliminado fulminantemente manipulando el negativo. ¿Por qué? Porque este
hombre cuestionó las maneras de su líder, por lo que fue asesinado y borrado
del mapa visual sin contemplaciones. A sangre fría, como buenos soviéticos que
eran.
La foto que sigue a este párrafo, con el paso de los años y la transición democrática en España, se ha convertido en un icono casi cómico que refleja la torpe (por decirlo de algún modo) personalidad y pobre imagen del dictador español Franco. Esta instantánea se produjo en un encuentro entre los dos líderes en Hendaya. Este encuentro estaba destinado para que Franco fuera tomado en cuenta por la comunidad internacional como potencia fascista, en plena posguerra, por lo que el dictador debía brillar. Nada más lejos de la realidad. En la foto original, la de la izquierda, vemos a Franco cabizbajo, con los ojos cerrados y con una prominente papada asomando peligrosamente, además de evidenciar su corta estatura, incluso al lado de Hitler, que tampoco era muy alto. Esto no podía quedar así, de modo que la propaganda de Franco se las ingenió para que Franco apareciera sonriente, con la cabeza bien alta, incluso unos centímetros más alto.
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