miércoles, 14 de diciembre de 2011

La manipulación fotográfica al servicio del totalitarismo

Los totalitarismos europeos no dejaron descuidado ningún campo que les pudiera ser de utilidad durante su periodo de auge. La fotografía era el medio iconográfico de una época en la que, a falta de la televisión, se debía transmitir de alguna manera la personalidad divina de los líderes a los ciudadanos que no podían hacer otra cosa que adorarles. Para reforzar esa divinidad y presencia imponente del dictador, a veces debían valerse de la manipulación de las imágenes. Las imágenes que explicamos aquí son solo tres de las más conocidas manipulaciones con su copia real adjunta que demuestra el engaño:


En esta instantánea vemos al fascista italiano Benito Mussolini perfectamente posicionado sobre su caballo, levantando una espada al cielo, en una pose que remite a la iconografía divina, como si de Zeus o Thor se tratara. Pero lo que más llama la atención de esta fotografía es el elemento que aparece en la parte inferior derecha de la composición, un joven sosteniendo las riendas del caballo. Obviamente, los altos mandos fascistas no iban a permitir que el pueblo pensara que su líder necesitaba la ayuda de un muchacho para que el caballo no se moviera durante la fotografía, por lo que fue eliminado posteriormente.

A Stalin se le ha llegado a considerar como el anticristo, posiblemente su reinado fue más terrorífico incluso que el de Hitler, por duración y por como llegó al poder, quitándose de en medio al favorito de su antecesor Lenin mediante medios muy discutibles. También podemos decir que uno de sus hobbies era la manipulación fotográfica. Eliminó casi todo rastro de su rival por el poder Trotsky en las imágenes, pero sin duda la que mejor refleja su personalidad es esta. En la original, vemos a Stalin paseando en primer plano, acompañado por un comisario que se sitúa a su izquierda. Este comisario es eliminado fulminantemente manipulando el negativo. ¿Por qué? Porque este hombre cuestionó las maneras de su líder, por lo que fue asesinado y borrado del mapa visual sin contemplaciones. A sangre fría, como buenos soviéticos que eran.






La foto que sigue a este párrafo, con el paso de los años y la transición democrática en España, se ha convertido en un icono casi cómico que refleja la torpe (por decirlo de algún modo) personalidad y pobre imagen del dictador español Franco. Esta instantánea se produjo en un encuentro entre los dos líderes en Hendaya. Este encuentro estaba destinado para que Franco fuera tomado en cuenta por la comunidad internacional como potencia fascista, en plena posguerra, por lo que el dictador debía brillar. Nada más lejos de la realidad. En la foto original, la de la izquierda, vemos a Franco cabizbajo, con los ojos cerrados y con una prominente papada asomando peligrosamente, además de evidenciar su corta estatura, incluso al lado de Hitler, que tampoco era muy alto. Esto no podía quedar así, de modo que la propaganda de Franco se las ingenió para que Franco apareciera sonriente, con la cabeza bien alta, incluso unos centímetros más alto.
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